Notas sobre la reforma de nuestra vivienda

En base a nuestra experiencia en las reformas, dejamos unas reflexiones. No son recomendaciones, no son pautas… sólo ideas…

Reformar una vivienda es modelarla a nuestros gustos y necesidades. Cuando compramos “vivienda nueva” tenemos que aceptar un estándar fijado por el mercado: “tres dormitorios, el mayor para la pareja, los pequeños para los niños, salón-comedor, por supuesto independiente, cocina con tendedero, 2 baños, uno de ellos incluido en el dormitorio grande, etc…”

Pero en reforma podemos plantearnos más cosas, al margen de la oferta “generalista”. Podemos tener una habitación para jugar o estudiar, donde no haya necesariamente que dormir, o una zona de biblioteca junto al salón, o un comedor que sirva de zona de trabajo, o podemos destinar el mayor de los dormitorios a los niños, o poner lavabos en todas las habitaciones, o…

Con frecuencia se fija el programa de vivienda no a partir de una reflexión sobre nuestras necesidades, sino repitiendo modelos de nuestros padres, o anteriores, sin pensar en cómo usamos realmente el espacio. Antes de decidir si el baño debe estar o no incluido en el dormitorio, deberíamos sentarnos a pensar “cómo usamos realmente la casa”.

Si lo hiciéramos, probablemente descubriríamos que no tenemos por qué ocupar permanentemente parte de la zona de estar de la casa, con una mesa y sillas, que seguramente, usemos tres o cuatro veces al año. O que la cocina, el comedor y el estar pueden formar una secuencia de espacios continua, en la que mientras hacemos la cena, en la misma mesa en la que luego cenaremos, los niños terminan sus deberes, nuestra pareja mira el portátil y el abuelo ve las noticias, pero estando juntos, porque no nos hemos visto en todo el día.

También podríamos ceder la mejor habitación de la casa a los niños, porque necesitan luz y suelo para jugar en él, y una mesa para estudiar. También podríamos ver si ese tabique que separa el pasillo del salón no sirve más que para dividir aún más los pocos metros que tenemos, o si cerrar la terraza lo único que va a conseguir es darnos una habitación pequeña y fría y un salón muy oscuro y poco ventilado. O si necesitamos separar dos ambientes en el estar, porque a unos les gusta el fútbol y a otros no…

Si no le damos unas cuantas vueltas a esto, probablemente acabaremos teniendo una vivienda “estándar” muy correcta, pero nuestra reforma se quedará en una simple modificación de la distribución, a veces simplemente desplazando varios centímetros un tabique, o moviendo una puerta de sitio, pero sin responder a nuestra forma de vivir: habremos perdido una gran oportunidad para crear un espacio “a nuestra imagen y semejanza”.

 

Creo que merece la pena pararse un poco a pensar, ¿o quizás no…?

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