Problemas de humedades en la vivienda

En viviendas de los años 60 y 70, es frecuente encontrar problemas de humedades. Si vamos a reformar una vivienda con este inconveniente, deberemos solucionarlo, ya que es un problema grave, que puede afectar a la salud de los ocupantes.

Principalmente nos encontraremos con tres tipos de humedades: por capilaridad, por agua en circulación, o por condensación.

En las plantas bajas y semisótanos fundamentalmente nos encontraremos humedades de capilaridad. El terreno contiene agua, y se filtra a través del suelo o las paredes, originando manchas en las partes bajas. Es frecuente, si debajo del pavimento nos encontramos directamente con el terreno. Eliminarlas totalmente es complicado.

Si el problema lo tenemos en el suelo, deberemos levantar todo, hasta llegar al terreno, impermeabilizarlo y volver a disponer el pavimento. Habrá que tener cuidado con no tocar elementos de cimentación. Es costoso, pero suele dar buenos resultados.

El problema en las paredes es más delicado, ya que la solución es impermeabilizar desde fuera, y no suele ser posible. Soluciones aparentemente sencillas, como enfoscar o alicatar las partes bajas sólo empeoran el problema, puesto que la humedad seguirá ascendiendo por encima de este zócalo.

Existen varias soluciones más tecnológicas, pero son caras y requieren de empresas especializadas. Lo más sencillo será tapar el problema. disponiendo una cámara de aire interior, que tendremos que ventilar de alguna forma, y tratar de evacuar el agua que finalmente pueda acceder a esa cámara.

Las humedades debidas a agua en circulación son sencillas de reparar, sin más que actuar en el punto donde se haya producido la fuga: tuberías, impermeabilización de cubierta, bajantes… Aquí lo complicado es localizar la fuga, puesto que no siempre coincidirá con donde aparezca la humedad: el agua puede discurrir por cualquier elemento que encuentre, hasta que salga donde la vemos. Suelen aparecer cerca de los cuartos húmedos, o en las últimas plantas, si es un problema de la cubierta.

Las humedades de condensación son las más difíciles de eliminar, y las más frecuentes en las viviendas de los 60 y 70. En el ambiente hay agua en forma de vapor. Dependiendo de la humedad y la temperatura del ambiente, este agua en forma de gas, se condensará en determinados puntos, transformándose en agua líquida: la humedad que vemos. Así pues, dependemos de dos factores: humedad relativa y temperatura.

La humedad del ambiente la producimos nosotros mismos: la propia respiración, cocinar, ducharnos, tender ropa dentro de casa… La forma de reducirla es ventilar. Poner extractores en baños y cocinas, y rejillas en fachada, con el fin de establecer corrientes que renueven el aire de la casa es una primera solución.

La temperatura de la casa la regulamos con la calefacción. Pero así sólo controlamos la temperatura del ambiente. Si la fachada está poco aislada, tiene poco espesor, o si la carpintería es de baja calidad, tendremos una superficie fría. La humedad aparecerá siempre sobre el punto más frío.. Veremos entonces ventanas llenas de gotas de agua, paredes con moho, etc… La solución será aumentar el aislamiento: deberemos cambiar las carpinterías y aumentar el espesor de la fachada disponiendo aislamiento térmico, cámara de aire, barreras de vapor… que aumenten la temperatura de la cara interior de la fachada, para que no se forme allí la humedad. En último término podría ser necesario disponer alguna rejilla en la fachada, con el fin de ventilar la cámara que hemos dispuesto.

Debemos pues actuar en estas dos variables. En este caso, resulta fundamental contar con un especialista, que realice las mediciones de humedad y temperatura en diferentes momentos del día, compruebe el estado de la fachada, y diseñe una solución óptima para resolver el problema, ya que hacerlo sin un estudio previo puede o no solucionar el problema, o incluso agravarlo.

Como regla general, para resolver cualquier problema de humedades, debemos tener en cuenta que el agua siempre va a salir por algún sitio: no podemos detenerla donde nos interese, por lo que la solución pasará por encauzarla hacia donde no produzca daños.

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